
NUEVA YORK.— Más de 140.000 personas respaldaron una petición impulsada por CitizenGO dirigida a representantes de Estados Unidos ante Naciones Unidas, en medio de las negociaciones para una futura convención internacional sobre la prevención y sanción de los crímenes de lesa humanidad.
La organización pide conservar una definición de “género” vinculada a los dos sexos biológicos y advierte que una formulación más amplia podría abrir nuevas interpretaciones jurídicas en temas relacionados con la familia, el aborto, la libertad de expresión y las convicciones religiosas.
+140.000 FIRMAS
La campaña superó las 140.000 adhesiones y busca influir en una discusión que todavía permanece abierta dentro del proceso diplomático.
El punto central del debate se remonta al Estatuto de Roma de 1998, tratado que creó la Corte Penal Internacional. Allí se estableció que, para los fines de ese instrumento, el término género se refiere a los dos sexos, masculino y femenino, dentro del contexto de la sociedad.
Sin embargo, cuando la Comisión de Derecho Internacional preparó en 2019 el proyecto que sirve de base para la futura convención, decidió no reproducir expresamente aquella definición y dejó el término sin una delimitación específica. La Comisión explicó que buscaba permitir una interpretación más amplia y acorde con desarrollos posteriores del derecho internacional.
Este cambio es precisamente el que cuestionan los promotores de la petición.
CitizenGO sostiene que dejar el concepto abierto podría generar interpretaciones jurídicas más extensas en el futuro. Según la organización, eso podría afectar posiciones provida, profamilia o expresiones fundadas en convicciones religiosas. Es importante aclarar que estas consecuencias son advertencias de los impulsores de la campaña y no disposiciones que ya hayan sido aprobadas por Naciones Unidas.
También existen posiciones diferentes. Organizaciones de derechos humanos y algunos especialistas sostienen que la definición de 1998 resulta demasiado limitada y que el derecho internacional debería contemplar un concepto más amplio de género.
2028–2029: NEGOCIACIÓN FINAL DEL TRATADO
La futura convención todavía no está aprobada.
La Asamblea General de las Naciones Unidas puso en marcha el proceso formal para elaborar un tratado jurídicamente vinculante sobre crímenes de lesa humanidad. La primera etapa preparatoria comenzó en 2026 y habrá una nueva reunión en abril de 2027.
La instancia decisiva llegará en 2028 y 2029, cuando los Estados participen de conferencias diplomáticas destinadas a negociar el texto definitivo del tratado. Hasta entonces, los gobiernos pueden presentar propuestas, modificaciones y observaciones sobre los artículos en discusión.
Por eso, hablar hoy de una norma definitiva sería incorrecto. Lo que existe es un proceso abierto, con posiciones enfrentadas sobre cómo debe redactarse el término “género” y cuáles podrían ser sus consecuencias jurídicas futuras.
UNA DISCUSIÓN QUE VA MÁS ALLÁ DE UNA PALABRA
Para los promotores de la petición, el debate no es simplemente semántico. Sostienen que las palabras incorporadas en un tratado internacional pueden influir posteriormente en legislaciones nacionales, tribunales y futuras interpretaciones jurídicas.
Para quienes defienden una formulación más amplia, en cambio, dejar el término sin una definición rígida permitiría reconocer distintas formas de persecución que consideran insuficientemente contempladas por la redacción de 1998.
Lo que hoy puede afirmarse con certeza es que no existe todavía una convención definitiva que haya cambiado formalmente la definición de género ni una disposición aprobada que criminalice las posiciones provida, profamilia o cristianas.
La discusión sigue abierta.
Las palabras escritas hoy en un tratado internacional pueden tener consecuencias jurídicas durante generaciones.


