En diversas regiones de Papúa Nueva Guinea, comunidades enteras se han unido para adorar a Dios en grandes celebraciones. Hombres, mujeres y niños participaron de tiempos de alabanza, oración y enseñanza de la Palabra. Líderes locales comparten testimonios de cómo el Evangelio está transformando aldeas, restaurando familias y trayendo esperanza a lugares donde antes no había presencia cristiana. La fe sigue creciendo y el nombre de Jesús es honrado en medio de sus culturas.

Texto de la edición del 27 de septiembre de 2026 · Una Luz en la Oscuridad