La tarde del martes 13 de octubre, Santiago de Chile vivió una jornada de condiciones meteorológicas extremas. Lluvias intensas, tormentas eléctricas y granizadas afectaron a la Región Metropolitana, mientras fuertes ráfagas de viento provocaron daños en viviendas, árboles, vehículos e infraestructura urbana.
Uno de los hechos más impactantes se registró en Estación Central, donde el viento levantó planchas y desprendió parte de la techumbre del Terminal Alameda. Las imágenes mostraron grandes estructuras metálicas desplazadas y sectores del recinto severamente afectados.
En un primer momento, la magnitud del fenómeno llevó a considerar la posibilidad de un tornado de categoría EF0, con vientos estimados entre 105 y 137 km/h.
Sin embargo, tras inspecciones y el análisis de los daños, la Dirección Meteorológica determinó el 20 de octubre que se trató de un gustnado, un breve remolino de superficie asociado al frente de ráfagas de una tormenta.
Chile atraviesa una primavera especialmente inestable, con una mayor frecuencia de lluvias y tormentas. Aunque el fortalecimiento de El Niño puede favorecer este tipo de condiciones, no se ha establecido una relación causal directa con el episodio.


El evento puso de manifiesto la importancia de la prevención, los sistemas de alerta temprana y el cuidado de las familias frente a fenómenos meteorológicos que pueden desarrollarse en pocos minutos y causar serios daños.


