En las zonas golpeadas por los terremotos en la costa venezolana, una imagen conmovió a rescatistas y vecinos: entre los restos apareció una Biblia abierta en Isaías 40. En medio del dolor, la escena fue interpretada por muchos como un recordatorio de consuelo y fe cuando todo alrededor parecía derrumbarse.
Isaías 40: consuelo y nuevas fuerzas
Selección de pasajes del capítulo para leer y meditar.
¡Consuelen, consuelen a mi pueblo! —dice su Dios—.
Isaías 40:1
La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.
Isaías 40:8
Como un pastor que cuida su rebaño, recoge los corderos en sus brazos; los lleva junto a su pecho, y guía con cuidado a las recién paridas.
Isaías 40:11
¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga y su inteligencia es insondable.
Isaías 40:28
Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil.
Isaías 40:29
Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, los muchachos tropiezan y caen.
Isaías 40:30
Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; levantarán el vuelo como las águilas, correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.
Isaías 40:31
Texto bíblico: Nueva Versión Internacional (NVI). Selección: Isaías 40:1, 8, 11 y 28–31.



