Bajo el lema “Venezuela, tierra de gracia”, multitudes salieron a las calles en los 24 estados del país y participaron de cientos de movilizaciones simultáneas, según informaron los organizadores.
La Marcha por Jesús volvió a convertirse en una de las expresiones públicas de fe más numerosas del país. En Caracas y en muchas otras ciudades, familias enteras, pastores, jóvenes y niños caminaron con banderas, alabanzas y mensajes de esperanza, declarando públicamente su fe en Jesucristo. La consigna de este año, “Venezuela, tierra de gracia”, atravesó cada concentración como una afirmación espiritual en medio de un tiempo de necesidad y reconstrucción nacional.
En numerosos puntos del país hubo tiempos de oración, adoración, palabras de ánimo y muestras de unidad entre iglesias de distintas regiones. La movilización también estuvo marcada por un fuerte sentido de consuelo y solidaridad, especialmente después de meses difíciles para muchas familias venezolanas. La imagen de avenidas colmadas, manos en alto y una multitud proclamando a Jesús dejó una huella profunda y volvió a recordar que Venezuela sigue siendo una nación de fe, que camina unida y que cree en un mejor mañana.


