Muchas personas saben cosas acerca de Jesús. Conocen su nacimiento en Belén, algunos de sus milagros, y han escuchado sus enseñanzas. Sin embargo, conocer datos no es lo mismo que conocerlo verdaderamente. El cristianismo no se trata solo de información, sino de una relación real con una Persona viva.

Juan 1 nos revela que Jesús no comenzó en Belén. Antes de existir el tiempo, el Verbo ya era con Dios y era Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él. Jesús es eterno, el Creador de todo lo que existe. Belén fue el momento en que el Eterno entró en nuestra historia, y el Verbo se hizo carne, habitando entre nosotros para revelarnos al Padre.

Hoy, Jesús sigue siendo el mismo. Nuestras circunstancias cambian, el mundo se mueve, las generaciones pasan, pero su identidad no cambia. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Lo que fue, lo es, y lo seguirá siendo.

La gran pregunta no es solo qué sabemos acerca de Jesús, sino qué haremos al descubrir quién Él es. Conocer verdaderamente a Jesús nos lleva a la fe, a la rendición y a una vida transformada.

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” — Hebreos 13:8.
“Antes que Abraham fuese, yo soy.” — Juan 8:58.

Verdad para hoy

Jesús es el “YO SOY” revelado en la Escritura. Él no es solamente un personaje del pasado, sino el Hijo eterno de Dios, el Verbo hecho carne, que vino a vivir entre nosotros, a mostrarnos al Padre y a darnos vida en abundancia.

Si Él es el Pan de Vida, la Luz del mundo, el Buen Pastor, la Resurrección y la Vida, entonces nuestra respuesta no puede quedarse en información. Nos llama a una fe real, a permanecer en Él y a rendirle nuestra vida como Señor y Salvador.

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.” — Juan 1:14.

¿Quién es Jesús? La Escritura nos lo revela

Él es el Verbo eterno. En el principio ya era. (Juan 1:1)

Él es Dios manifestado. El Verbo se hizo carne. (Juan 1:14)

Él es el YO SOY. Antes que Abraham fuese, yo soy. (Juan 8:58)

Él es el Pan de Vida. Sacia el hambre del alma. (Juan 6:35)

Él es la Luz del mundo. Disipa toda oscuridad. (Juan 8:12)

Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Solo por Él vamos al Padre. (Juan 14:6)

Él es la Resurrección y la Vida. La muerte no tuvo la última palabra. (Juan 11:25)

Jesús no empieza a ser Señor cuando lo reconocemos: Él es Señor.

Esta enseñanza está basada en el programa UNA LUZ EN LA OSCURIDAD del miércoles 07/10/26.

Visitar el canal en YouTube ↗

En Juan 15:1–5, Jesús utiliza la imagen de la vid y los pámpanos para enseñarnos a permanecer en Él. La vida cristiana no se sostiene solamente en recordar una verdad: nos llama a una relación continua, expresada en confianza, obediencia y dependencia de su gracia.

Podemos llevar esta enseñanza a una pregunta concreta: ¿qué lugar ocupa Jesús en nuestras decisiones cotidianas? Reconocerlo como Señor alcanza nuestra manera de hablar, de tratar a la familia, de trabajar y de responder cuando alguien necesita ayuda.

Durante esta semana, elegí una de las declaraciones de Jesús en el Evangelio de Juan, leé el pasaje completo y dedicá un momento a orar. Pedile que esa verdad forme tu carácter y encuentre una expresión visible en tu vida.

Texto de la edición del 11 de octubre de 2026 · Una Luz en la Oscuridad