La iglesia de la Asunción, en Twantay, recibió a aproximadamente 1.650 niños y adolescentes que participaron de una jornada dedicada a las misiones. La celebración del 18 de octubre coincidió con el centenario de la Jornada Mundial de las Misiones y tuvo lugar en un país que sigue atravesando enfrentamientos y desplazamientos.

El cardenal Charles Maung Bo presidió la ceremonia y animó a los más pequeños a compartir la fe mediante gestos concretos: acompañar a un compañero que se siente solo, compartir comida y ayudar a alguien que atraviesa dificultades.

El encuentro reunió a familias, referentes religiosos y jóvenes de distintas comunidades. La enseñanza central fue que no es necesario esperar a la adultez para hacer el bien. La misión comienza en el hogar, la escuela y el barrio, mediante actos sencillos de paz, solidaridad y esperanza.

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