Mientras Nepal intenta levantarse tras el fuerte desastre, cientos de voluntarios cristianos trabajan junto a la población local para retirar escombros, entregar alimentos y brindar asistencia a las familias afectadas. Equipos de distintas iglesias llegaron a las zonas más golpeadas, llevando no solo ayuda material sino también palabras de aliento y oración. En medio de la tragedia, muchos testimonian haber visto el amor de Cristo a través del servicio desinteresado de estos creyentes.
La fe se convierte en manos que ayudan
Voluntarios cristianos trabajan junto a las familias afectadas por el desastre.
Texto de la edición del 27 de septiembre de 2026 · Una Luz en la Oscuridad
