Una nueva sucesión de ataques golpeó comunidades del estado de Plateau, en el centro de Nigeria, durante septiembre. Organizaciones que documentan la violencia contra comunidades cristianas informaron que al menos 27 creyentes murieron en una semana en zonas de Bokkos, Riyom, Barkin Ladi y Mangu.
Entre las víctimas estuvo el pastor Samuel Nandi. Tras los ataques, el gobierno local impuso un toque de queda nocturno y restricciones de circulación para intentar contener la violencia. Detrás de las cifras quedan familias, iglesias y pueblos enteros viviendo con temor e incertidumbre.


