Unas 500 personas recorrieron en silencio las calles de Utrecht durante la Walk of Hope, una movilización organizada para visibilizar la realidad de quienes sufren hostigamiento, discriminación o violencia por causa de su fe cristiana. Los participantes caminaron llevando carteles con nombres de países como Irán, Nigeria, Siria y Corea del Norte, y el encuentro concluyó con testimonios, cantos y oraciones.

La marcha puso rostro a una cifra impactante: más de 388 millones de cristianos enfrentan altos niveles de persecución o discriminación en distintas regiones del mundo. Para muchos, hablar libremente de Jesús sigue teniendo un costo altísimo.

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